Un texto de Devora Levy para Aishlatino me ha hecho recordar que Jacques Lacan decía sobre la tristeza que era una palabra mal dicha, algo así como una mala interpretación de algún evento fuerte en nuestra vida.
Uno tiene su propia interpretación de todo, su perspectiva única y creo que eso es lo que vinimos a hacer, vinimos a plantear nuestra visión del mundo, de las personas de las situaciones, no para criticar la obra del universo sino para darle una óptica distinta. Es como poner nuestra lupa sobre una situación y agregarle una opinión personal, si la palabra para “ángeles” es malach y en arameo y hebreo significa mensajero, (La palabra aramea para «ángel» es «mal'akh», que significa literalmente «mensajero». Proviene de la raíz semítica ל א ך (L-ʾ-K), que significa «enviar». En hebreo, la palabra es muy similar, «malak», y también se refiere a «ángel» o «mensajero») podríamos ser mensajeros de Dios, en ese sentido, brindarle a través de la observación, de la escucha o de la ayuda hacia el otro, la naturaleza o el destino “Mira esto: yo veo a una criatura triste tratando de sobrellevar un dolor, pero siento su dolor y su bondad en el fondo” es como ser los abogados de los confundidos en la tierra y saber que hay alguien que te protege siempre. Eso lo hice muchas veces con resultados asombrosos, una vez era seguro que un auto iba a chocar a un perro y yo dije “Dios no lo permitas” con una convicción inquebrantable y no le tocó un pelo, ninguno de los dos supo que había corrido peligro.
De esta manera especial entiendo el precepto de “no derramarás la simiente” que para la mayoría de las personas significa que hay que crecer y multiplicarse y no desperdiciar la vitalidad, puede significar también desde no tirar las semillas de cualquier fruto que consumas, aunque más no sea echarlo en una maceta o al aire para que el viento lo lleve donde tenga que estar o no tirar la sal, el salario, el sueldo, que tiene la luz del tiempo que le invertimos y la bendición de lo que Dios decidió darnos.
La vida es la mayor de esas bendiciones y abonar las penas, los duelos, apegarnos a lo material, a la injusticia no es honrarla.
De esta misma forma entiendo el escoger la vida como un principio general sobre todas las cosas: elegir la Luz, elegir la vida, elegir la alegría, elegir la salud, elegir el amor, elegir el compromiso, elegir la fe, elegir la confianza absoluta de que todo tiene un sentido, aunque mas no sea el de aprender algo, evolucionar.
Cuando era chica y me caía, de un árbol, de la bicicleta o de un juego en la plaza, sonreía y pensaba: “todavía estoy viva” y eso era suficiente para seguir adelante.
Por eso quiero compartirles los 19 consejos de Devora Levy sobre cómo escoger la alegría, aunque sea de respirar, de sentirnos vivos. Había una película que se llamaba en español “Sobre el cielo de Berlín” en ella se mostraban dos ángeles que cuidaban esa ciudad y estaban aburridos, uno le decía al otro, “quiero sentir el peso de los huesos, un dolor fuerte, enamorarme…” anhelaba todas las vivencias del paso por la tierra, no solamente aquellas que nos dan placer, sino también las que nos provocan incomodidad, malestar, dolor, porque todas ellas significan que estamos vivos, que todavía podemos aprender, avanzar, amar.
- Haz de la alegría una prioridad.
- Reconoce que la alegría requiere esfuerzo.
- Está presente y participa. La atención plena (mindfulness) juega un papel importante en la felicidad.
- Explora la sabiduría y el aprendizaje.
- Libérate de la culpa. Aprende a perdonarte.
- Permítete sentir lo que surja sin juzgarte.
- Acéptate a ti mismo y a tus circunstancias. Abraza quién eres ahora.
- Haz actos de bondad. Es un generador de alegría automático.
- Conéctate con tu yo interior. Dentro de cada uno hay un alma pura e intacta. Tomarte el tiempo para identificarte con tu esencia verdadera e inquebrantable te dará fortaleza y te ayudará a conectarte con una fuente de alegría infinita.
- Usa mantras positivos. Del tipo “Uno con Dios es mayoría” “esto también pasará” o “todo es para mi bien, todo viene de la Luz”
- Practica tomar conciencia de tus pensamientos.
- Canaliza tus emociones a través de la plegaria. Incluso si no eres especialmente religioso, la plegaria (o establecer una intención)
- Fortalece tus relaciones. Trabaja para mejorar las conexiones con los otros.
- Medita en el amor. Dicen que nos van a preguntar “cuánto fuiste capaz de amar” cuando nos vayamos de este plano.
- Cuida tu cuerpo. Es la nave de tu alma, no la estropees así no colapsa. La mayoría de las enfermedades se producen por comer cosas que el cuerpo no necesita, nosotros mismos nos envenenamos. Dale respiro, dale descanso, dale amor y te servirá hasta los 120 años como promete la Biblia.
- Sé amable contigo mismo.
- Contrarresta el diálogo interno negativo.
- Pasa tiempo a solas hasta encontrar la paz interior.
- Practica la gratitud. Fundamental.
Todo se puede cultivar, tanto la alegría como la tristeza, la fe o el miedo, el deseo o la angustia pero por favor, te ruego que elijas la vida.