LA ZANAHORIA DEL ASNO

La jubilación, sus alcances y su guematría. La influencia en la mente y el cuerpo. Por Juli Peradejordi

LA ZANAHORIA DEL ASNO

A este texto decidimos transcribirlo sin intervenir de ningún modo porque nos parece que es un tema muy actual y que es necesario un cambio de conciencia a nivel general sobre el tema.

Últimamente (será por mi edad) mucha gente me saca el tema de la jubilación. Normalmente se trata de amigos o familiares que no han tenido la fortuna de trabajar en algo que les gustara y que vivieron su vida laboral como quien camina con una piedra en el zapato: resignados, doloridos y contando los días, las semanas, los meses o los años para quitársela. Diré claramente lo que pienso: lo que nos venden como jubilación no es tal. Es una evidente estafa piramidal (con logotipo institucional), una triste parodia del Iobel (יובל), el Jubileo.

¿Cuántas veces hemos escuchado que alguien se jubiló y, al poco tiempo, enfermó o murió? ¡Qué mala suerte! Pero tal vez no sea casualidad. Quizá, al jubilarse, le comunicó a su alma, con una claridad brutal: “fin de trayecto”.  La jubilación, tal como se nos ha contado, no es una merecida recompensa por una vida bien trabajada, sino una promesa diferida basada en números que no cuadran y en una fe casi religiosa en que “alguien” (papá Estado) se hará cargo de nosotros y nuestras necesidades.

Como ocurría en la publicación dechada hace aproximadamente dos semanas (https://elzoharesplendor.wordpress.com/2026/01/09/nadie-es-profeta-en-su-tierra/), para entender nuestro planteamiento hemos de recordar que existen dos realidades, la de este mundo (Olam haZe) y la del mundo porvenir (Olam haBa). Confundirlos origina muchos malentendidos… y no pocos engaños.

Nuestro mundo es el del asno que avanza a base de zanahorias, siempre un poco más allá de su hocico; el mundo porvenir, en cambio, es el del ángel que se nutre de luz y no necesita cotizar para seguir su camino.

Escribía Louis Cattiaux que “hay un trabajo que liga en la muerte, es el del mundo. Hay otro que desliga de la muerte, es el de Dios”. Y así como hay dos trabajos, también ha dos jubilaciones.

Una cosa es el jubileo Iobel (יובל) del que habla la Torah, que “desliga de la muerte” y otra muy distinta la jubilación que nos propone el sistema (si hemos cotizado lo demandado, evidentemente), y que nos entrega a la boca del lobo. El primero es un acto de liberación; la segunda, un expediente administrativo que certifica nuestra salida del circuito productivo. No se parecen en nada, salvo en el nombre. La segunda es una parodia del primero.

La palabra “jubilación” en castellano procede del Iobel (יובל) hebreo, pero “jubilación” en el sentido moderno es en hebreo Itziah (יציאה), ¿Por qué? Itziah (יציאה) procede de la raíz Iatzá (יציאה), “salir”, “dejar un estado anterior que ya no sirve”.

Por su parte, Iobel (יובל) es el jubileo, el año jubilar.

10 = י

6 = ו

2 = ב

30 = ל

48

Su guematria es 48 como la de Estrella, Kokav (כוכב), lo que evoca claramente su carácter “celeste”. El Iobel es el quincuagésimo año, que sigue a siete ciclos sabáticos de siete años (7×7 = 49). Tras esos 49 años, el año 50 es consagrado como Iobel. Podemos asociar todo esto a las Shaarei Binah (שערי בינה), las puertas de la sabiduría, que son 49 + 1. No deja de ser una ironía cargada de sentido que en muchos países la jubilación se sitúe en torno a los 67 años, ya que la guematria de Binah (בינה) es 67.

El número 49 remite, como hemos visto, al 7 × 7, es decir, a lo que podríamos denominar el Shabbat del Shabbat: la culminación del ciclo completo del tiempo dentro del tiempo, el descanso que corona todos los descansos. Esa jubilación, ese descanso dentro del descanso no es algo exterior, profano; es algo que ocurre en el interior, en el alma.

La jubilación, le verdadera, no consiste en jugar a la petanca o a las cartas en una residencia de ancianos que obedientemente, como el asno, han seguido a la zanahoria, sino en haber trabajado en la búsqueda de la sabiduría de la Torah atravesando esos 49 grados o escalones que nos conducirán hasta ella.

La otra jubilación, la de este mundo, no me parece tener mayor interés.

JULI PERADEJORDI

Extraído de la página https://elzoharesplendor.wordpress.com/2026/01/23/la-zanahoria-del-asno/


Biografía:

Juli Peradejordi es, ante todo, autodidacta. De profesión, editor. Se dejó seducir por la cábala hace unos cuarenta años. En algún momento ha estudiado con algún rabino, tanto en España como en Israel, pero su camino ha sido solitario y se ha centrado en la guematria. Desde hace diez años publica semanalmente un estudio guemátrico en su blog “zoharito”. 

Es autor de La cábala (2004), Los refranes esotéricos del Quijote (el Quijote y la cábala), publicado en el año 2005, o La presencia de Dios en las 22 letras del alfabeto (2016), entre otros.Y da un curso "La Guematría. Aritmología de la Cábala" en la escuela de Mario Sabán.




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